¿Te has preguntado alguna vez por qué decoramos con pinos, estrellas y demás adornos en Navidad? ¿Por qué comemos uvas, pasas de uva y frutos secos en general? ¿Cuál es el sentido de todo esto? Y ¿de dónde surge Santa Claus?

Cuando el hogar se viste de Navidad, la Magia llega y junto con ella, un simbolismo que revive año tras año, siglos de tradición.

El árbol de Navidad

Lo primero que tenemos que tener presente en torno a las fiestas navideñas es que hemos replicado tradiciones que se originaron en el hemisferio norte. Por lo tanto, no debería extrañarnos que todas las costumbres que nos rodean tengan como protagonista al invierno. Sin ir más lejos, el sentido de decorar las casas se origina en el hecho de que el invierno era considerado una época triste, por lo tanto decorarlo era la manera de mantenerlo alegre.

El árbol de navidad es una tradición de origen celta. Antiguamente los celtas no plantaban un pino, sino un roble y lo decoraban con los 7 colores del arco iris, simbolizando cada color un fruto diferente. El roble no era elegido al azar, sino por ser un árbol fuerte y duradero, capaz de soportar el frío y de pasar el invierno. 

De este modo, el roble, cual símbolo de esperanza, permanecía firme y erguido sosteniendo los frutos que los árboles no darían durante el invierno, pero recordando que en primavera nacerían otra vez.

Los galos, tomando esta tradición y recogiendo algunas costumbres nórdicas entendían este proceso como la unión del cielo y la tierra. Sin embargo, a falta de robles utilizaron pinos, dejándonos un legado hasta el día de hoy. 

Podłaźniczka

En Polonia , existe una tradición popular que se remonta a una antigua costumbre pagana pre-cristiana de suspender una rama de abeto o pino del techo. Esta tradición se denomina «podłaźniczka», que significa «despues de la noche del manto blanco» y tiene su lugar durante la época del festival eslavo de invierno de Kolyada que se celebra en varios países. 

Las ramas eran decoradas con manzanas, nueces, bellotas y estrellas de paja. En tiempos más recientes, las decoraciones empezaron a incluir recortes de papel de colores (wycinanki), obleas, galletas y adornos navideños.

La mayoría de las ramas a menudo se colgaban de las vigas, por encima de la mesa de Wigilia en la cena de la víspera de Navidad. 

Para los eslavos, los poderes de la rama estaban vinculados a la buena cosecha y la prosperidad. Los campesinos rurales sostuvieron esta costumbre hasta principios del siglo XX, sobretodo en las regiones de la Pequeña Polonia y la Alta Silesia. Sin embargo, a partir de mediados del siglo XIX, la tradición poco a poco se fue reemplazando por la práctica alemana de decorar un árbol de Navidad. 

En la década de 1970 la costumbre se revivió parcialmente y continúa viva hasta el día de hoy en algunos hogares.

Pasas de uva, frutos secos y comidas típicas de Navidad

Si nos detenemos por unos momentos a reflexionar acerca de las tradiciones invernales que replicamos mecánicamente en el hemisferio sur, evidentemente no le encontramos el sentido. 

¿Qué sentido tiene comer comida de invierno cuando estamos en pleno verano? ¿Por qué comemos pasas de uva y frutos secos cuando estamos en época de poder cosechar uvas y frutos de diversas clases?

Todas las tradiciones que versan sobre estas fechas tienen que ver con el fin de las cosechas y un prepararse para subsistir en invierno con lo recogido durante el año.

Las pasas de uvas, los frutos secos, son los que reemplazan los frutos naturales en esta época del año.

Si lo analizamos desde la mente, es claro que en el hemisferio sur no tiene sentido puesto que nuestras uvas están a punto para poderlas consumir. Pero si nos adentramos en lo que esto simboliza, la perspectiva cambia y empezamos a valorar estos detalles de una manera diferente.

Cuando logramos comprender que todo el simbolismo que nos propone la navidad está augurando un verano o un año próspero, empezamos a comprender que todo lo que hacemos es una verdadera ensoñación. Más allá de la coherencia que propongan las estaciones del año, es maravilloso que podamos coincidir mundialmente en una misma fecha para potenciar esta creación.

El Yule, Papá Noel o Santa Claus 

El nombre Papá Noel significa Papá Navidad en francés. Pero Papá Noel, es más moderno. En sus inicios era el Yule quien traía los regalos simbolizando la apertura de la cacería de invierno.

La tradición del Yule es de origen germana (y anterior al imperio romano). El Yule era de color verde, lo cual le permitía esconderse entre los árboles y pasar desapercibido.

Un escritor de cuentos fue quien comenzó a describirlo de rojo y así poco a poco se fue transformando. A pesar que muchos creen que Santa Claus es un invento de Coca Cola, no es así. El color rojo ya se le había implementado al Yule y, de la mano de otro episodio diferente, se crea Papá Noel.

Toda esta tradición comenzó a mezclarse en el siglo III y IV con la historia de San Nicolás de Bari, monje benedictino que vivía en Turquía (de ahí surge el nombre  santa claus).  Es conocida la historia de que San Nicolás le daba limosnas a los niños. Se dice que éstos dejaban sus zapatos afuera y San Nicolás les ponía monedas dentro de sus calzados. Hecho que originó la tradición de dejar los zapatos en Reyes.

Ahora bien, los regalos y la fiesta de Navidad tal como la hacemos ahora empieza recién en Europa del siglo XV. Podría decirse que celebramos una amalgama de tradiciones que convergen de todos lados. Pero más allá de todo, recuerda la energía que se vive en estos momentos y que lo que realmente importa es reconectar con el Espíritu de estas celebraciones.

Por eso, si eres de aquellas personas a las que les cuesta conectar con el espíritu navideño o crees que los adornos no tienen ningún sentido para nosotros, comenzar a interpretar todo este proceso como una gran ensoñación quizás te motive a sumarte a esta hermosa fiesta de creación.

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