Cada vida tiene su propia historia. Pero hay historias de vida que son realmente inspiradoras y nos ayudan a entender cómo algunas situaciones se reflejan en la nuestra.

Escucha»¿Decisiones faciles o dificiles?» en Spreaker.

Jerzy Gregorek, renombrado campeón polaco en levantamiento de pesas, es un claro ejemplo de esas historias que nos invitan a reflexionar. En este caso, cómo es que muchas veces nos encontramos en la situación de tener que tomar decisiones que pueden cambiarnos la vida.  

En los años 80′ Jerzy trabajaba como bombero en Polonia. Al mismo tiempo, simpatizaba con un movimiento de no violencia llamado Solidaridad, que defendía ideas opuestas al comunismo de la Unión Soviética.  

Un día los bomberos fueron convocados como fuerza policial para reprimir el movimiento del cual Gregorek formaba parte. En ese momento tuvo que tomar la decisión más difícil que marcaría el rumbo de su vida  ¿Oponerse al movimiento que promovía o salir de los bomberos en un régimen en el que no era tan sencillo decir «me cambio»?

La decisión que tomó Jerzy fue irse del país. Se fue de Polonia con su mujer y, luego de recorrer distintas partes del mundo intentando conseguir asilo político en los Estados Unidos, llegaron a Nueva York. Sin dinero, sin hogar, teniendo que dormir noches enteras en la calle, Jerzy comenzó a trabajar como entrenador de levantamiento de pesas y acabó siendo campeón olímpico 4 veces.

A raíz de toda su historia Gregorek llegó a esta conclusión: “Decisiones fáciles,  vida dura. Decisiones duras, vida fácil”. 


¿Cuántas veces por evitar tomar decisiones difíciles terminamos teniendo una vida miserable que no es la que deseamos vivir? ¿Cuántas veces una decisión aparentemente difícil podría facilitarnos la vida y ahorrarnos tantos disgustos? Tal como nos cuenta Jerzy, él se atrevió a tomar una decisión muy difícil porque sabía que iba a tener una mejor vida. 

Evitar tomar esas decisiones que sabemos que tenemos que tomar es un acto de cobardía. Queriendo evitar conflictos, nuestra vida acaba siendo mucho más complicada de lo que realmente podría haber sido. 

A veces creemos que mantener nuestra armonía, vibrando en sentimientos de alta frecuencia, implica estar evitando constantemente el conflicto.  Claramente todo depende de la calidad del sentimiento con la que estamos haciendo esto. Si evitar el conflicto no nace como un acto de amor, sino simplemente por una cuestión de «no querer tener más complicaciones», probablemente nos esté manejando el miedo. 

No tener el valor para tomar ciertas decisiones en el momento en el que hay que tomarlas, inevitablemente nos traerá como resultado una vida dura. Dura porque claramente no es una vida que vayamos a querer vivir. 

Aunque la opción fácil suele ser la más cómoda, ya sea porque no nos complica la economía, no nos complica las relaciones o no nos lleva a arriesgar nada, no siempre nos traerá aparejada una vida feliz. De hecho, lo más cómodo no suele ser sinónimo de lo más grato, y por temor a decidir, nos privamos de vivir la vida con toda la potencia que tendríamos que vivirla.


Todo el tiempo estamos tomando decisiones. Dónde ponemos nuestra atención, es una de ellas y es constante. Por eso, cambiar la atención hacia lo que queremos que entre en nuestra vida, por más que sea una decisión difícil que traiga aparejada muchas complicaciones o enfrentamientos, es más que necesaria para que podamos vivir una vida fácil, es decir, en sintonía con los deseos de nuestro corazón y en armonía con nuestra corriente de vida.  

Una decisión dura no tiene que ver con ser violento, ni con levantar la voz, sino con elegir aquello que nos saca de nuestra zona de confort. Las decisiones duras son las que sacan nuestras potencias y nos impulsan a que nuestro rol de creador se manifieste cada vez más. 

A veces evitamos tomar decisiones duras para que los otros no se enojen, no lo tomen a mal, etc. En estos casos, solemos mentirnos a nosotros mismos auto-convenciéndonos de que lo hacemos por compasión, cuando en realidad el miedo es el que nos está impulsando.

Seguir tomando decisiones fáciles, probablemente te evite algunos problemas. Pero si por dentro sabes que es por otro lado y ya logras sentir cuál es el camino que quieres seguir, deberás animarte a tomar la decisión de salir del lugar en el que estás. Aunque sea duro, hará que tu vida empiece a ser más fácil.

¿Estás atreviéndote a hacer que tu vida sea más fácil? ¡Cuéntanos y comparte con nosotros!

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