Alguna revelación lingüística podría traer luz a esta pregunta .

Según los evangelios de Mateo y Marcos las últimas horas en el calvario del maestro Jesús fueron enmarcadas en una oscuridad del cielo.  Cuentan que desde la hora sexta las tinieblas se extendieron sobre la tierra hasta la hora nona. 

La forma en que Griegos y Romanos contaban las horas no es igual que las nuestras. Para ellos el día y la noche contaban con doce horas. El día desde la salida del sol hasta la puesta del Sol y la noche en el periodo entre ambos. Las doce horas del día y de la noche no duraban lo mismo y tampoco duraban lo mismo en invierno o verano. Dado que la duración del día y la noche variaban. Nos puede parecer extraño esa forma de medir el tiempo, pero era muy práctico, al menos en esos tiempos.   Las horas variaban según la época del año, de 44 minutos de los nuestros a una hora con dieciséis   minutos aproximadamente, también de los nuestros. Todo dependiendo de la estación del año. La hora prima del día, comenzaba con la salida del sol en el horizonte. La hora sexta en primavera o verano era aproximadamente de diez cuarenta y cuatro de la mañana a doce horas aproximadamente. La hora nona (novena), en la misma estación era entre las catorce treinta y las quince cuarenta y seis horas aproximadamente. 

Reloj Solar Portátil de origen Griego

Ambos evangelios están escritos en griego, Y relata Mateo en 27:46 y Marcos en 15:34, Que a la hora Nona Jesús exclamo una frase. La única frase en Arameo en ambos evangelios, que traducen al griego seguido.  

El arameo fue el idioma que habló Jesús al igual que sus discípulos, no es hebreo como algunos suponen, sino que Sirio Caldeo. El arameo es un dialecto semítico que hablaban los judíos después del regreso del cautiverio de Babilonia, formando con el cananeo un grupo del semítico occidental. Fue la lengua oficial de los Persas, la usaban los samaritanos y era la lengua común de Palestina en tiempos  de Jesús el Cristo. 

Ambos evangelistas dicen que el maestro en la hora nona exclamó Eli, Eli lema sabachtani 

Ambos traduciendo al griego, o así nos llegaron las copias, como Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 
Estudios Lingüistas han encontrado que esa traducción al griego no sería correcta.  

ELI, ELI, en efecto significa Dios mío, Dios mío. 

LEMA proviene de la raíz LMNA que significa: Para este propósito. Por esta razón. 

SABACHTANI significa: Reservado. Dejado. Guardado. Elegido. 

Historiadores reconocen en la historia hebrea a  Eli, Eli lema sabachtani   como un grito de victoria, que se daba al finalizar victoriosos una batalla o obtener una gran victoria.  La traducción al castellano más apropiada seria.  

DIOS MÍO, DIOS MÍO PARA ESTE PROPÓSITO FUI ELEGIDO. 
DIOS MÍO, DIOS MÍO POR ESTA RAZÓN FUI RESERVADO. 

 La primera traducción muestra a un Jesús débil antes de morir, La segunda más correcta desde el punto de vista lingüístico muestra a un Jesús fuerte y victorioso. Cada uno podrá sacar sus propias conclusiones al respecto.

  Un hecho curioso al menos, es la semejanza del Arameo con el Naga Maya , el idioma de los antiguos mayas . Algunas historias no comprobadas, creen que los mayas eran la doceava tribu de Israel perdida, pero nunca fue comprobado; en Naga Maya existe un grito de victoria que suena muy parecido hasta se escribe parecido en fonética.  

El grito Maya se escribe en fonética HELI LAMAH ZABAC TANI.

 se traduce de como

 Heli :  Ahora , 

Lamah : Me hundo

 Zabac : en la pre-alba 

Tani : de tu presencia.

Y le hablan a la divinidad en ese grito de victoria.  

Quizás soló sea una “casualidad fonética” , esto no quita ningún valor a los relatos bíblicos por el contrario, podría aportar una nueva mirada. «Quien tenga oídos para oír que oiga.»  

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