Una historia de vida entre las Enseñanzas del bosque

Habiendo pasado 20 años viviendo en la montaña junto al bosque, Tisa y Santiago Pando, han encontrado en el contacto con la naturaleza la oportunidad de nutrirse de su Sabiduría, de resignificar el sentido de sus vidas y de hacerla parte de su propia transformación.

Una experiencia que a muchos les puede resultar hostil y a tantos otros, aventurera, fue para estos seres el inicio de un cambio de vida que les llevó a dejar atrás muchas cosas para poder abrazar otras.

Santiago nos cuenta que «desenchufarse» del sistema o mundo artificial para reconectar con el reino natural, fue un proceso que se dio de manera progresiva.

Sin forzar nada se fueron encontrando con algunos cambios en la forma de alimentarse y en sus hábitos cotidianos, como dejar de ver televisión y pasar más tiempo en casa.

El contexto y el espacio, no sin una firme determinación y convicción, les permitieron cultivar el tiempo y la paciencia suficiente como para poder centrar toda la atención en desarrollar su propio proyecto: la producción de películas elaboradas sin industria, es decir, de manera artesanal.

En el estreno de la película «Escapando»

Vivir en el confinamiento por elección, los encontró preparados para este momento. En un tiempo en el que el mundo espera «que todo acabe», para poder salir y retomar las actividades de antes, ellos sienten que estamos frente a una gran oportunidad para que toda la humanidad deje de vivir hacia afuera y empiece a vivir desde adentro.

Solo de adentro hacia afuera, es la forma de sanar.

Santiago Pando

En estos momentos, lo más importante es sanarte, encontrarte y, por sobretodo, caerte bien, sostiene Tisa. Pues con la única persona que tienes que lidiar todo el tiempo es contigo. Solo así estarás listo para salir al mundo y dar toda esa riqueza que has encontrado en ti, al exterior. «Si todavía no hemos salido es porque todavía no lo hemos entendido, entonces, hay que tener paciencia y hacer el trabajito» (Tisa Pando).

El detenimiento 

De las enseñanzas que nos dio la montaña y el bosque, la primera fue el detenimiento, asegura Santiago. De vivir en el apresuramiento, a 180 km por hora, frecuentar la montaña fue todo un desafío. Pero entre caídas y resbaladas Santiago comprendió: 

«Mientras no estuviera en el presente, seguiría cayendo».

Haciendo una analogía con estos tiempos, para estos seres, el detenimiento es la Gran Enseñanza de la pandemia.  En un mundo en el que todos entramos en el detenimiento, tenemos la oportunidad de entender que hay otra velocidad de hacer las cosas. Una velocidad en la que al no estar desfasado, apresurados, ni estresados nos permite entrar en el estado en el que el Ser es el que aflora y ya no el ego el que nos atrapa.  

Nos educaron o nos programaron para salir a buscar afuera el éxito, el amor, la salud. Pero nunca nos dijeron que todo eso estaba dentro de nosotros.  La única manera de poder constatar esto es cuando te detienes. Cuando tienes ese espacio para poder estar contigo adentro y ya no con la atención afuera.

En la medida en que seguimos buscando afuera, por ignorancia, algo que tenemos dentro, más nos olvidamos de que el sentir plenitud, el estar en paz, la posibilidad de tener buen ánimo, esperanza, fe, todo eso lo tenemos dentro. 

Don Lauro, Maestro Maya, fue quien les enseñó que entre más logras detenerte, más velocidad de creación tienes. Porque cuando tú estás en detenimiento puedes crear a la velocidad de la Luz. Ese es el sentido de la meditación, de la contemplación, del yoga, de la oración, de todo aquello que nos han enseñado hace siglos que es la mejor forma de estar uno en el ritmo del universo, el ritmo de nuestra respiración, de nuestros latidos, de nuestros pasos. 

Al entrar en ese ritmo estamos entrando en el ritmo de la creación. Por eso, entre más detenido estás, más poder de creación tienes.

El Ahora

El ahora es el único tiempo con el que cuenta la Naturaleza. El tiempo del antes y el después, de pasado y de futuro, es un tiempo implantado por la razón. El sistema de la razón, en el presente colapsa. 

En estos momentos no hay otra situación que tengamos en frente, no la podemos evadir y eso nos provoca meternos en el ahora. 

Nunca en la historia de la humanidad moderna habíamos tenido la posibilidad de estar todos tan interconectados gracias a la tecnología y, a su vez, tan sumergidos en el ahora.

Esa vieja normalidad que traíamos como inercia, de repente se trastoca por completo, generando un hueco para hacer que vuelva a florecer el tiempo del ahora, que es el tiempo real. 

Antes vivíamos en un tiempo ficticio que nos mantenía en el «mundo de afuera» pero sin tocar el «mundo interno». El ahora nos permite encauzar el flujo natural de las cosas: conectar hacia adentro y salir hacia afuera.

Un nuevo paradigma está emergiendo 

Estando a 500 años (en México y en casi toda américa latina) de aquel momento traumático al que mal llamamos «la conquista» es posible reflexionar sobre algunas cosas. Hace 500 años un sistema de creencias sustentado en lo antinatural se impuso frente a un modo de vida que se sostenía en completa conexión con la naturaleza.

El querer tener la razón, el juzgar las cosas como buenas o malas a través de una moral, evidentemente no tienen nada que ver con la naturaleza. Sino, por el contrario, nos llevan a ir en contraflujo de ella, afirma Santiago.

Curiosamente hace 500 años atrás, previo a la caída de Tenochtitlán que para el pueblo de México marca el águila caída, el último Tlatoani, hubo un virus similar al que estamos viviendo hoy. Un virus que llega con los barcos, azota a la población indígena, la cual no estaba acostumbrada a las enfermedades, y anuncia el nacimiento de un nuevo paradigma. 

Hoy 500 años después, tal como lo visionaron los abuelos y las abuelas de los pueblos originarios de toda Latino América, estamos en la fecha donde va a cambiar otra vez la polaridad y otro virus está anunciando la posibilidad del nacimiento o la reconexión con otro paradigma.

Los pequeños grandes actos

En una actualidad que nos encuentra «dentro» solo resta hacernos responsables y comenzar a crear nuestro mundo dentro de casa.  Muchas maneras sencillas y al alcance de la mano, pueden y de hecho marcan la diferencia. Regresar a lo artesanal, cocinar, sembrar tus macetas, tus ventanas. No es necesario ir al bosque. Porque tal como dice Tisa:

“Si tú no tienes el bosque cerca puedes traer el bosque a tu casa”.

Tisa Pando

Económicamente quizás a muchas personas  les parezca que están atravesando una situación difícil.

Pero si hay algo que nos está enseñando este momento es que no necesitamos tanto para poder vivir. 

El sistema que por tanto tiempo nos hizo ver la vida de afuera hacia adentro es justamente el que se está derrumbando. ¿Cuánto tiempo nos va a llegar que se termine de caer? No lo sabemos. Pero es un hecho que ya está en proceso esa caída, porque cada vez hay más personas que empiezan a ver más. 

Es el gran tiempo de poder replantearnos muchas cosas y hacernos preguntas cada vez más grandes.

Por ejemplo ¿en manos de quien dejamos nuestra salud, física, mental y espiritual? Decidir responsabilizarte de tu salud, alimentándote lo más naturalmente posible, haciendo ejercicio, meditando, estando feliz, abrazando un árbol. La salud es una responsabilidad de cada uno, pero es una decisión y eso requiere fuerza de voluntad. 

Después de todo «Una enfermedad no es otra cosa que el cuerpo pidiéndote que cambies».

Santiago Pando

Dónde pones tu voto

Tanto Tisa como Santiago, han decidido no optar por la lucha y han elegido no confrontar con ningún tipo de emporio corporativo. Sin embargo, han tomado una decisión muy simple y sabia a la vez: elegir que no entren a su casa, apostando día a día a un consumo más local y natural. 

Reemplazar lo industrial con algo natural les permitió compartir con los demás de una manera muy especial. «A cada persona que viene a mi casa, nosotros le ofrendamos nuestra manera de vivir para que ellos también puedan ver que hay opción», nos cuenta Santiago.

A veces pareciera que no hay más opción que comprar un refresco. Como si no hacerlo te colocara fuera del mundo. Pero cuando empiezas a tener fuerza de voluntad, tu vida se empieza a transformar porque tú eres el que elige. 

El consumo es la clave para transformar nuestras sociedades, porque el consumo es como votar diariamente.

Si votas chatarra estás votando por una sociedad enferma. El consumo local es una manera en la que el dinero regresa puesto que circula entre lo más cercano. Pero el dinero tiene que circular porque es la sangre del sistema.

Hacer comunidad hoy es la clave del resurgimiento de todo. Para hacer comunidad tenemos que entender ese tipo de principios básicos. Pensar en dónde pones tu dinero. Ahí está la clave de todo el cambio de paradigma. 

Lo más importante de todo producto que tu consumas es la intención que tiene detrás. La intención de cualquier producto que sale de la tierra es Amor incondicional. El árbol, cuando es el momento de madurar las manzanas, las avienta, no las guarda para especular. 

Cuando tu compras un producto industrial, la intención es la máxima ganancia y la máxima ganancia es la mínima conciencia. La máxima ganancia significa egoísmo puro, por lo tanto, lo que tú estás consumiendo es egoísmo. Si vivimos en sociedades tan egoístas es por la manera en la que hemos estado consumiendo. Pero este, lejos de ser el fin, es el reinicio de la humanidad como los seres que realmente somos.

Seres humanos conectados al universo a través de la naturaleza. A partir de eso podemos cambiar el rumbo de la historia. Esa es la gran oportunidad de este momento y de este tiempo. 

Sabiduría Interior

Hoy se privilegia la teoría antes que la práctica. El conocimiento adquirido antes que la Sabiduría incorporada. Pero la Sabiduría es aquello que tú has encarnado. Tú te vuelves sabio cuando puedes darle la vuelta a tus propios errores. El error en el viejo sistema operativo o en los pueblos originarios, no está mal visto. Es una gran oportunidad de transformación.

El error es lo único que nos iguala a todos los seres humanos y el error es el que nos separa del creador, siendo nosotros parte del creador. 

Entonces el error es fundamental para transformarse en sabio. El que más erró es el que más experimentó. De esta forma, si lo sabemos tomar como una oportunidad obtendremos sabiduría de nuestras vivencias. Es momento de empezar a valorar la sabiduría y poner en su lugar al conocimiento.

Volver a conectar con el amor y con la simpleza es la clave para el cambio.

Cambia de rubro, cambia de alimentación, cambia  tu forma de ser. Pero muévete y sal de tu zona de confort.

Tisa y Santiago Pando estarán formando parte como expositores del gran evento Unidad. Tú también puedes ser parte y aportar tu granito de arena para esta gran tarea.

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