David Foster Wallace escritor nacido en Estados Unidos tiempo atrás dio un discurso de graduación en una universidad comentando un relato:

“había dos peces que estaban nadando y se cruzan con un pez adulto y él pez adulto los saluda y les dice: hola muchachos, ¿ que tal el agua? Y los dos peces siguen nadando y al rato uno de los peces jóvenes lo mira al otro y le dice: ¿y qué demonios es el agua ?

A veces no  le damos la importancia a cosas tan fundamentales como a  nuestra vida, como para un pez es el agua. Darnos cuenta de  todos los procesos que se van dando y todo lo que vamos logrando,  darnos cuenta que somos mucho más este cuerpo físico que estamos todos conectados a una fuente genérica

Darnos cuenta del agua, recordar el origen,  recordar quiénes somos, de dónde venimos,  a dónde vamos, y poder reconocerlo en la cotidianidad.

, En las cosas de todos los días, no en el pensamiento académico, no en los grandes descubrimientos de la ciencia sino poder descubrirlo en la cotidianidad y poder ir recordando quiénes somos y recorriendo hacia dónde vamos.

A veces no nos damos cuenta, de esas cosas tan esenciales y cuando empezamos a recordar, empezamos a recuperar potencias. A veces empezamos a realizar ciertos procesos para lograr todo eso pero nos quedamos más en la forma que en el fondo y nos vamos perdiendo ahí también.

Muchas veces creemos que un proceso que tiene que ver con la expansión de conciencia,  tiene que ver simplemente con nuevas formas de vestir, nuevas formas de comer,  nuevas formas de movernos,  nuevas  palabras para incorporar, pero el verdadero proceso tiene que ver con el fondo y no con la forma, el fondo es la verdadera clave. Si la forma cambia o no cambia puede ser como un resultado del verdadero proceso, pero nadie va a cambiar por cambiar las formas,  porque debes de saludar con la mano de una determinada forma o  porque debes decir buenos días o decir Namasté.

No vas a cambiar y  no vas a generar un proceso cambiando la forma en la que te mueves en el agua. Lo vas a hacer cuando realmente cambies el fondo,  y ahí  la importancia del sentimiento con el que vamos haciendo las cosas todas las cosas.

No importa realizar únicamente ciertos proyectos por ser mecánicos,  si realmente no estoy sintiendo eso,  si realmente no estoy en el fondo realizando eso.

Como una vez un amigo me comento “no es lo mismo agradecer que ser agradecido”. En un primer nivel de pensamiento esto parece que fuera lo mismo: que agradecen los agradecidos y sí agradezco es porque estoy agradecido , pero si entramos a un nivel de pensamiento más profundo hay gente que puede agradecer y no sentir agradecimiento,  se puede estar agradecido sin agradecer y se puede agradecer sin estar agradecidos.

La transformación debe venir  por lo cotidiano, tiene que ver con la manera de movernos, de sentir y que de poco vaya cambiando la forma como consecuencia de una transformación.

De lo primero que hay que darse cuenta es que tenemos que transformarnos, que con la manera de ser de siempre solamente vamos a seguir siendo quiénes éramos,  que nunca vamos a ser quien necesitamos ser.

“no es lo mismo agradecer que ser agradecido”

.Entonces eso es lo primero, empezar a comprender que hay que dar para recibir pero cuando lo manejo desde una manera de intercambio no voy a recibir, no  estar midiendo cuánto das para cuánto recibir no estar midiendo cuánto vas a transformarte para ver qué beneficios te va a traer la transformación.

Debemos meternos de lleno en el proceso y los resultados van a tardar en llegar lo que tengan que tardar, pero se van a ir mostrando en el fondo y eso lo se va a mostrar en la forma.

Los grandes procesos de transformación generan resistencias.

Las creencias que más te compliquen, los sentimientos que más te muevan, los proyectos que más te quiten tu confianza, es ahí donde tienes que ir porque ahí es donde va a actuar la transformación. Del otro lado de tu zona de confort es dónde están tus verdaderas victorias, tus verdaderas transformaciones y para eso se requiere valor.

Esa responsabilidad creativa, esa responsabilidad del cambio va a generar un valor porque primero me empiezo a reconocer como creador,  me empiezo a hacer cargo de todo lo que va sucediendo alrededor, tanto lo bueno como lo malo

Es muy importante mantener la determinación en el proceso y no aflojar ante la primera caída sino es quedarse nada más en la forma pero no en el fondo

Es mantener esa determinación para que eso se vaya haciendo vida y lo vayamos logrando y poder estar agradecidos desde ese sentimiento. Darnos cuenta cuándo el cambio es cosmético y cuándo el cambio es real cuando el proceso me mantiene con la atención hacia adentro y hacia la fuente y cuanto sigo todavía con la atención hacia afuera midiendo y tratando de negociar.

Lo importante es cuando nos empezamos a revisar, a hacernos esas preguntas: ¿dónde está mi atención? ¿Con qué sentimientos me estoy moviendo?

Ahí estoy realmente realizando esos cambios y caminando ese proceso de transformación en mí, ahí es cuando  estoy dando sin esperar a recibir  porque eso está en nuestra memoria del origen

Nuestra memoria de este campo que es más densa, a veces salta enseguida y nos va como haciendo olvidar de todos los procesos y nos perdemos en el día a día

Lo importante siempre es mantener el fondo y la forma va a llegar o no como resultado de esa transformación.

Te compartimos el link del video donde conversamos sobre éste tema:

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