Hace mucho tiempo atrás, incluso antes de que Jesús naciera, la navidad -natividad- era celebrada por las culturas más diversas a lo largo del mundo. Para algunos esto puede parecer extraño ¿Acaso es posible concebir la navidad sin Jesús?  

Si bien desde el cristianismo, hace más de 1700 años, es decir, desde el concilio de Nicea en el 325, que se asocia esta festividad al nacimiento de Jesús, la navidad no es una fiesta religiosa, es una fiesta milenaria. Bajo esta perspectiva, tiene sentido que muchas personas que no son religiosas festejen la navidad. 

El hecho que la navidad coincida con una fiesta religiosa no cambia su esencia, pero sí nos invita a reflexionar acerca de la magia que se teje en torno a ella.

¿Qué ocurre exactamente en navidad? ¿Cuál es la importancia de esta fecha? ¿Qué se genera de especial en torno al 25 de diciembre que hace que tantas tradiciones -paganas, cristianas, religiosas, ancestrales- converjan para celebrarla? 

«La verdad los hará libres», decía una de las afirmaciones más poderosas que nos dejó Jesús. Y si hay un misterio que desde hace tiempo muchos intentan develar es el de la verdadera fecha de su nacimiento. Por más que a muchas personas que profesan el cristianismo esta idea pueda parecer absurda, hereje o sin sentido, existen datos en la misma Biblia que muestran indicios claros de que Jesús no nació precisamente el 25 de diciembre. 

Cómo, por qué y para qué se eligió el 25 de diciembre como fecha de nacimiento de Jesús es lo que intentaremos comprender en este post. Para ello tomaremos como referencia los Evangelios de Lucas y Mateo, así como también las crónicas no bíblicas y demás acontecimientos históricos que nos remontan a las fiestas saturnales y celebraciones paganas en torno a los solsticios y las cosechas.

Las fiestas saturnales y el solsticio de invierno

El solsticio, este proceso solar donde el sol llega al cenit y comienza el día más largo o la noche más larga, dependiendo el hemisferio en el que nos encontremos, siempre tuvo una importancia relevante para las distintas culturas de todos los tiempos.

Del 21 al 23 de diciembre acontece el solsticio de invierno en el hemisferio norte y el de verano en el hemisferio sur. Desde tiempos remotos, en el hemisferio norte, esta fecha estuvo vinculada con las celebraciones paganas del fin de las cosechas que dejaba a todos expectantes ante el advenimiento de un nuevo año. Estas celebraciones eran conocidas como las fiestas saturnales, en honor a Saturno -la agricultura- hijo de Cibeles -la madre tierra-.

Si tomamos en cuenta que de la mano de las cosechas se anunciaba el comienzo del invierno, es decir, el comienzo de la estación del año en la que había que subsistir con lo que se había cosechado, podremos hacernos una idea de la importancia que tenía celebrar lo recogido en esta época del año.

Como cada año, la llegada del invierno empieza a hacerse notar cuando los días comienzan a volverse más cortos. En el hemisferio norte el 21 de diciembre -solsticio-  marcaba el comienzo de una sucesión de tres días cortos. En estos días parecía que el sol, conocido como Mitra, moría para renacer el día 25.

Cuando Mitra renacía se decía que el sol invicto había resucitado y con él renacía la esperanza de que habría cosecha el próximo año.  

Mitra, Solsticio y el Nacimiento de Jesús

En el año 300 el Imperio Romano que ya estaba en Constantinopla, al este del mediterráneo, se venía partiendo. Lo que quedaba de él, el sacro imperio romano, estaba dividido entre mitraístas -creyentes de Mitra- y cristianos. Cuando el imperio romano pasó del mitraísmo al cristianismo, Constantino, a fin de mantener la paz, tuvo que buscar la manera de amalgamar las creencias de ambas culturas.

De este modo, pese a que en ningún lado de la biblia dice que Jesús nació el 25, situar el nacimiento de Jesús el mismo día que el nacimiento de Mitra, fue la manera que encontró para introducirlo al imperio.

Este hecho trajo como consecuencia en la iglesia católica algunas concesiones que hasta el concilio de Nicea no existían. Por ejemplo, la idea de que Jesús es Dios surge en el momento en que se cree que esta equiparación es necesaria para que los mitraístas aceptaran a Jesús. 

Independientemente de cuándo haya ocurrido el nacimiento de Jesús y de la intención de Constantino, si logramos reconectar con el verdadero significado del Cristo, entendiéndolo como lo que realmente es, es decir, como «la esencia de Dios que vive en cada uno de nosotros» quizás podamos empezar a resignificar el verdadero sentido de la navidad.

La Biblia y el Nacimiento de Jesús

Si bien no se han encontrado registros que revelen la fecha exacta del nacimiento de Jesús, los evangelios de Lucas y Mateo contienen datos que pueden darnos indicios de su nacimiento, tanto respecto al mes como en lo que respecta al año.

Una clara referencia de que diciembre no sería el mes en el que nació Jesús nos la otorgan los pasajes de la Biblia que mencionan que el día del nacimiento se encontraban los pastores con el ganado en el campo, lo cual ocurría en otoño, es decir, unos meses antes a que comenzara el invierno el 21 de diciembre. 

Otro dato respecto al mes, sitúan al nacimiento de Jesús 6 meses después de que naciera Juan el Bautista y, en este punto, empieza a cobrar relevancia el año en el que pudieron ocurrir dichos sucesos.

En el Evangelio de Mateo aparece Herodes el Grande. Las Antigüedades Judías de Flavio Josefo también hablan del mismo Herodes como el Rey que gobernaba cuando Jesús nació. Considerando que Herodes muere en el año -4 de la era cristiana ya tenemos una clara evidencia de que el año de nacimiento de Jesús es anterior al que tomó Dionisio el Exiguo en el Año 500 para establecer el anno Domini, como el año de nacimiento de Jesús

El suceso conocido como la Matanza de los Inocentes en el que Herodes manda a matar a los niños de 2 años, también nos da la pauta de que los Reyes Magos lo habían ido a visitar 2 años antes de la matanza. Teniendo en cuenta que el año judío es distinto al cristiano puede haber sido en el -7 o en el -6.

Lo que sí aparece con exactitud es la fecha de nacimiento de Juan. Juan nace el primero de Nisán (mes hebreo). Tenemos que tener en cuenta que el calendario hebreo es un calendario lunar, por lo que no todos los años, los días coinciden con los del calendario gregoriano. Entonces si Jesús nació en el -7 o -6 estaría cambiando la fecha del nacimiento de Juan entre el 11 de marzo y el 25  de marzo.

La biblia también hace alusión a que Jesús nació durante el reinado del emperador Augusto (quien supo apoyar a Herodes el Grande), lo cual también indicaría los mismos años de nacimiento: entre el año -6 y el -7.  


Otros datos que avalan esto vienen del lado del profeta Daniel. En el libro de Daniel, el Ángel Gabriel anuncia el nacimiento del mesías. Dice que 483 años después de la segunda restauración del templo de Jerusalén por un rey persa, Jesús iba a ser consagrado el mesías. Esto nos da el año 29 de la era cristiana, año en el que Juan el Bautista bautiza a Jesús. Lucas afirma que Jesús tenía aproximadamente 30 años cuando fue bautizado. Todo lo cual converge nuevamente en los años -6 o el -7. 

Seis meses después de marzo (nacimiento de Juan) nos daría como resultado el mes de septiembre como nacimiento de Jesús.  Como las fechas no son exactas puede ser entre agosto y septiembre. Y si sumamos otro dato, hay una clave que nos da el profeta Daniel al decir que el mesías es el «León de la tribu de Judá» lo cual implica que nace bajo el signo de leo. 

La importancia que Jesús le otorga al profeta es evidente cuando vemos en las escrituras cómo Jesús va cumpliendo la palabra de Daniel, Miqueas e Isaías para mostrar que él era el mesías -como por ejemplo, al entrar en burro a Jerusalén tal como se había mencionado por el profeta-. Estos datos situarían la fecha del nacimiento de Jesús más cerca del 21 de agosto, aunque todo depende del año y del calendario que usemos. 

Coincidencias actuales

Hay mucha gente que sostiene que el 11 de marzo sería el nacimiento de Juan y el 11 de septiembre el de Jesús apoyándose en dos hechos modernos que se presentarían como la «antítesis» de estos acontecimientos. En este sentido, no sería mera casualidad que los dos ataques de Al Qaeda hayan ocurrido en las dos fechas exactas más importantes para los cristianos. 

En el nacimiento de Jesús (11 de septiembre, derrumbamiento de las Torres Gemelas) y en el nacimiento de Juan (11 de marzo ataque a Atocha). Teniendo en cuenta que el mismo Jesús fue quien dijo que Juan es el más importante entre los hombres, no sería extraño pensar que estos atentados se hayan escudado tras esas palabras. 

La Natividad, nuestra oportunidad de Re-nacer

Independientemente de las fechas, de las controversias o concesiones de la iglesia es maravilloso que recordemos a Jesús en diciembre sin importar si nació en esa fecha o no. 

Las sincronías existentes entre las fiestas paganas, del solsticio y las fiestas cristianas han generado una potencia que no podemos eludir.

A nivel energético el solsticio nos proporciona una energía muy grande. Esto sumado a la creencia sostenida de que el nacimiento de Jesús fue el 25, genera una potencia aún mayor.

Seamos cristianos o no, celebrar la navidad el 25 de diciembre nos permitió que mantuviéramos la atención en el Cristo de una manera tan fuerte que pese a que ya han pasado más de 2000 años aún está presente.

Creas en el solsticio, en las fiestas saturnales o en el nacimiento de Jesús, que podamos absorber la potencia de esos eventos conectándonos con los registros de lo ocurrido, convierte a la navidad en una oportunidad que se renueva año tras año para despertar nuestro Cristo interno y comenzar a renacer.

5 comentarios en “Jesús y el Nacimiento”

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