Reinventarse, transformarse, dar un salto que nos permita cambiar es parte de la vida y hoy más que nunca… 

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Todos, de alguna u otra manera, estamos viviendo tiempos de reinventarnos, de buscar nuevas fórmulas que nos permitan ser quienes queremos ser en todos los ámbitos de nuestra vida: en el trabajo, con la familia, en las relaciones y, por supuesto, en nuestro propio proceso de expansión de conciencia.

Existe una sigla muy popular que empezó a utilizarse en la marina de Estados Unidos y acabó expandiéndose por todas partes del mundo.

KISS
Keep It Stupid Simple

Traducido al español sería algo así como «Mantenlo estúpidamente simple». Este principio que hoy en día es el favorito de las marcas más exitosas, también se ha convertido en la filosofía de vida de muchas personas.

Mantenlo Estúpidamente Simple

Sea lo que sea que quieras empezar va a necesitar tener esta condición. Va a necesitar que lo mantengas simple, porque mientras más complejo lo intentes hacer más probabilidades habrá de que nunca te pongas en acción

A veces tenemos el concepto al revés y creemos que cuanto más complejo mejor. Sin embargo, la complejidad es el gran enemigo de la ejecución. Creer que la excelencia es un proceso complejo, no es más que una traba. 

Si reflexionas sobre esto verás que cuanto más vueltas le das a un asunto, cuantos más mecanismos complejos te inventas para hacer algo, más retardas el proceso de que las cosas se puedan ir dando y manifestando.

Podrás decirnos: «Ok! lo entiendo. Pero ¿cómo hago para hacerlo simple y no complicarme más?»


Aquí van algunos tips

1. Ten en claro el objetivo 

Esto es lo primero que tendrás que hacer, sea lo que sea que quieras comenzar: un proyecto, una relación, un viaje, un nuevo negocio, etc. ¿Qué quieres lograr? Si no defines lo que quieres o lo haces de una manera muy vaga, como por ejemplo “quiero una vida mejor” empezarás a complejizarlo. ¿Qué es para ti tener una vida mejor? Tener una casa, lograr éxito en tu carrera, que esta pareja funcione. Se más exacto. 

Animate a preguntarte qué quieres en verdad, disipa las dudas, aparta tus miedos y arranca. 


2. Estrecha tus límites

Otro punto fundamental en este proceso es que empieces a romper con todas las  limitaciones que te has creado. Cuestiona todos tus límites, llévalos a fondo, al punto de tensión máximo hasta que te des cuenta que eran solo límites autoimpuestos por la mente. “Que no se puede ganar tanto dinero o disfrutar por tanto tiempo” “Que esto no es un negocio para vivir sino solo para aguantar hasta que todo pase”, etc. Pregúntate qué límites tienes con tu pareja, con tus negocios, con tu expansión de conciencia. y atrévete a ir más allá de ellos.

Para ello…

Comprende que nada es permanente. Lo único que permanece es el ser energía que somos. Todo lo demás es transitorio.

A veces pensamos que los problemas son permanentes. Que porque una vez nos pasó algo necesariamente nos pasará siempre. Expresiones del tipo: “Quebró la empresa. Ya no intento más porque todas las veces que quise emprender me fue mal», no son las que nos sacarán adelante. Si creas desde ahí seguramente obtendrás los mismos resultados. Pero si logras comprender la transitoriedad de las situaciones verás que cambiando tus creencias, cambiarás tus resultados. ¡Tu tienes el poder para crear tu vida, conecta con él!

Así como nada es permanente, tampoco nada es permeable 

Es importante no generalizar. No creer que porque un aspecto de nuestra vida ande mal, toda nuestra vida está mal. El hecho de que, por ejemplo, nuestra economía esté escaseando, no quita que tengamos una excelente relación de pareja; como tener un problema de salud no impide que nos ganemos la lotería.

Así como pueden pasarnos cosas que nos desagradan, en la vida todos tenemos algo bueno, algo maravilloso, algo de que celebrar. No todo es tan permeable.

No en todos lados te ocurrirán las mismas cosas, así como tampoco en todos los ámbitos te comportas de la misma manera. Puede que no tengas constancia para ir al gimnasio pero la tengas para otra cosa. Decretar “no soy constante” es autolimitarte. Tal vez lo único que ocurre es que simplemente no tienes el mismo motivo para la acción, pero puedes ser constante.

Ponernos rótulos y definirnos desde las limitaciones. Pensar: “soy gastador”; “soy testarudo”; “soy irritable”, etc. son solo ideas que has adoptado. Tu no eres así, solo te comportas así y lo puedes transformar si dejas de creer en eso


3. Nada es personal 

Las personas no nos hacen cosas, hacen cosas. Sentir que te están haciendo algo a ti y dejarte influir por el comportamiento de los demás, solo afecta tu propio proceso de avance. 

El entorno puede opinar y de hecho lo hará todo el tiempo. Pero las opiniones de los otros responden a sus creencias, a sus maneras de ver la vida, no tienen que ver contigo. 

Por eso, sigue adelante, hazlo simple y como dicen, pon en marcha el camión porque al fin de cuentas, los melones se acomodan solos.  


¡Déjanos tu comentario y compártenos tus metas! Escribirlas es una excelente manera de empezar

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