¿Es lo mismo ser religioso que ser espiritual? ¿Por qué deberíamos pertenecer a una religión cuando todas en general dicen lo mismo? ¿Es posible que las religiones hayan sido tan solo pasos evolutivos de la humanidad para llegar a vivir en la Espiritualidad sin mediadores?

Pierre Teilhard de Chardin, reconocido escritor jesuita, sostiene «la espiritualidad es una. La religión es para los que duermen. La espiritualidad es para los que están despiertos». Religión y espiritualidad para algunos seres puede ser exactamente lo mismo, aunque para otros puede significar algo totalmente diferente. Sea cual sea el caso, tanto la religión como la espiritualidad son experiencias que ocurren dentro del Ser.

Si vamos a la etimología de la palabra religión, Religare, significa volver a unir, es decir, lograr nuevamente esa conexión del Ser con la Fuente, con el Origen, con aquello que nos vuelve espirituales. 

Nos hemos acostumbrado a vincular a la religión con instituciones y normas a seguir, dejando el término «espiritualidad» para hablar de algo que se vive. Es claro que si asociamos la religión a instituciones y normas sólo encontraremos en ella estructuras y lineamientos. Sin embargo, hay personas que son capaces de conectar de una manera muy profunda con la divinidad a través de la religión, como así también hay personas que no siguen ninguna pero crean sus propias estructuras en el mundo espiritual. 

Podemos elegir ser o no ser religiosos. Pero lo que no podemos negar es que todos somos espirituales. Porque de la misma manera que todos somos materia, que todos somos energía, todos somos espíritu.

Cuando empezamos a reconocer de manera más clara que la divinidad se ancla en nuestro interior y comenzamos a hacerla vida, es natural identificarse más con una conducta a la que llamamos «espiritual», es decir, libre de lineamientos. 

Pero si hay una manera de definir qué es ser espiritual, quizás la mejor sea diciendo que espiritual se es, siendo.

Si bien las estructuras ya han empezado a caer, estamos en el tiempo en el que van a ir cayendo cada vez más y volveremos al origen que es sin estructura, solo Unidad

En nombre de Dios

Todo movimiento espiritual busca el religare, el volver a unir. Un ejemplo claro lo encontramos en el pueblo Azteca. Cuando el pueblo se vio a sí mismo completamente perdido, pensando que había caído todo su mundo, la Tonantzin, conocida como la Virgen de Guadalupe, se mezcló con la religión católica, no combatiendo con el que llegaba, sino tratando de juntar esos procesos. 

Los grandes avatares como Jesús nunca crearon seguidores. Son los hombres los que fueron creando la necesidad de encolumnarse detrás de un dogma, de seguir doctrinas y crear conceptos, llegando a moldear el Origen a imagen y semejanza suya.  

Si vamos al mensaje de Jesús de Nazaret era tremendamente espiritual. Es Constantino quien crea en el año 328 la religión católica en el concilio de Nicea. El mensaje de Mohamed es quizás uno de los más amplios e incluye a los hebreos, a los pueblos semitas y más. Luego los mullah lo transforman en una cuestión más rígida.

Pero es muy fácil atacar a las religiones o movimientos religiosos por su historia. Tomar historias de 2000, 3000 o 5000 años atrás y juzgarlas desde hoy, con otra conciencia y en un contexto diferente.

Por caer en un juicio nos perdemos de valorar el contexto y tratar de ver más allá.

Es fácil echarle la culpa a Constantino de la religión católica.  Pero se caía el imperio romano y quizás fue la mejor forma de no volver a la barbarie. Crear una religión pudo haber sido el mejor camino en aquel entonces, dado a la frecuencia del momento, dada la comprensión del momento.

Si bien es cierto que en nombre de las religiones, de las creencias, de Dios, se han cometido muchas atrocidades, tales como la guerra, también hay muchas acciones relacionadas a instituciones que han sido muy beneficiosas y han ayudado en gran medida a la humanidad. 

Así como podemos encontrar religiosos apegados a la doctrina y a lo que dice el sacerdote, podemos hallar religiosos que se sirven de la religión como un medio pero saben perfectamente que su conexión es directa con lo que cada uno considera la divinidad.

Las trampas del ego

Si nos ponemos a hilar fino, dentro de la misma espiritualidad también encontramos distintos caminos, al igual que en el mundo religioso. Algunas personas pueden sintonizar con la conexión por medio de la pineal, otros con reiki, otras con yoga, etc. La diversidad de caminos muchas veces puede hacer surgir un cierto «ego espiritual» generando la creencia de que lo que uno hace es mejor que lo que hace el otro. Caer en esta trampa no nos vuelve más espirituales, al contrario, nos aleja del verdadero sentido de ser espiritual. 

Pertenecer o no a una religión es una decisión. Venimos de una época en la que todo lo que no provenía de la Biblia era herejía y pasamos a una diversidad de corrientes espirituales que nos llevan a pensar que no tenemos que pertenecer a ninguna.

Hay personas que son tremendamente religiosas y tremendamente espirituales al mismo tiempo. Capaces de rezar el rosario, por ejemplo, con una devoción e intensidad única.

Pareciera que los dogmas solo existen en el mundo religioso pero el mundo espiritual también está lleno de dogmas. El tema es cómo cada uno lleva la relación con esa parte divina. Si alguien la encuentra en el rosario está perfecto. Porque en definitiva, si se siente con el corazón, eso es lo que cuenta. 

Tiempo de Expansión

Hoy estamos viviendo un tiempo de gran expansión, lo cual favorece en gran medida nuestra conexión directa con la divinidad. La función intermedia que cumplen las religiones es una opción que quizás a muchas personas todavía les resuene, no obstante, existen otras que empiezan a vivir esa Conexión como un proceso interno. 

Sea cual sea el camino que cada uno elija seguir, el gran desafío es poder sostener afuera -fuera del contexto de la misa o del rito que sea que hagamos- toda la conexión que uno logra en ese momento. 

El problema no está en los ritos ni en las religiones sino en quienes somos cada uno de nosotros en esos procesos.

Ir a la meca, la eucaristía, rezar el rosario, encender una vela, vestirse de blanco son ritos. Rito significa el correcto uso en el orden de las energías. Cada rito habla de una profunda espiritualidad. Sin embargo, un rito no depende del hacer sino del ser.

Vestirse con ropa limpia o blanca para una ceremonia porque entendemos que la ropa que usamos durante el día está cargada con todo lo que hicimos, pensamos y sentimos durante ese día es una cosa. Vestirse de blanco solo por que «así dicen que debe ser» es otra. No porque nos vistamos de blanco vamos a elevar frecuencia, sino que al elevar frecuencia probablemente elegiremos y sintonizaremos naturalmente con el vestirnos de blanco. 

La clave no está en la religión, ni en la espiritualidad sino en cómo cada uno la vive. Ni de un extremo ni del otro sino en el sendero de la línea media.

Y tu ¿cómo vives la espiritualidad? ¡Déjanos tus comentarios y comparte con nosotros!

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