Cuando hablamos de lo que sentimos es común utilizar los términos emociones y sentimientos como si de sinónimos se tratasen. Sin embargo, si aprendes a diferenciarlos verás que son muy diferentes.

El sentimiento es un Poder. Un poder que crea. Normalmente decimos: la palabra crea, el pensamiento crea, la acción crea. Pero tanto la palabra, como el pensamiento y la acción si no están revestidos por la fuerza del sentimiento son incapaces de crear por sí mismos.

Las emociones, por su parte, son las que pueden llegar a mover nuestro campo emocional, es decir, las que son capaces de descontrolarnos, llevándonos de un extremo a otro. Es común pensar que sólo pueden descontrolarnos las emociones que calificamos como negativas. Sin embargo, muchas veces, una emoción que tomamos como positiva, tal como estar demasiado alegre por algo momentáneo, también puede descontrolarnos.

Podemos pensar en las emociones como si fuesen un péndulo. Van de un lado para el otro. Aunque eventualmente, se van a calmar. 

Si bien las emociones pueden distorsionar el sentimiento, no por ello lo invalidan. Cuántas veces nuestros seres queridos – padres, hijos, hermanos, personas a quienes amamos profundamente- pueden llegar a despertarnos sentimientos de rabia, ira, etc. y no por ello dejamos de amarlos. El amor tan fuerte que sentimos por ellos no desaparece de un momento para el otro, no se invalida. Lo que ocurre es que la emoción en ese momento, descontroló al sentimiento.

¿Cómo se llega a este descontrol?

Existen eventos que disparan nuestras emociones. Estos eventos, sobre los que mayormente no tenemos control, suelen suceder repentinamente y consiguen que tengamos una reacción. Alguien no nos contesta el teléfono, nos dejaron esperando en una cita, no nos escuchan, etc.

Tanto las emociones como los sentimientos pueden ser muy intensos. Pero la diferencia es notable. Mientras que la emoción nos desequilibra por completo, el sentimiento, como fuerza creadora que es, siempre es estable.

En toda la gama de sentimientos que podemos experimentar, podríamos decir que hay dos que son los que mayormente están presentes en todo ser humano: el miedo y el amor. El miedo es el de más baja frecuencia y el que más nos frena, mientras que el amor, es el de más alta frecuencia y el que nos impulsa hacia adelante.

En medio de estos extremos están los matices. Tomando como ejemplo el miedo, es claro que de él se desprenden muchísimos sentimientos de baja frecuencia: angustia, envidia, soledad, ira, etc. Todo lo contrario ocurre desde el Amor. Tanto uno como el otro pueden convertirse en grandes motores y guiar todos nuestros procesos de creación. Nuestra realidad, nuestras relaciones, nuestro trabajo, nuestras decisiones, todo está influenciado, mayormente, por uno de estos dos sentimientos.

Comprendiendo que los sentimientos tienen un enorme poder de creación, podemos entrenarnos para mantener nuestro campo emocional controlado y modificar nuestros escenarios desde la Conexión.

¿Cuál es el sentimiento más poderoso?

Al hablar de sentimientos poderosos inevitablemente podemos llegar a pensar ¿cuál de ellos tiene más poder? Lo importante es comprender que todos tienen poder. Un sentimiento como la ansiedad, por ejemplo, tiene un poder muy intenso para crear. Lo mismo ocurre con la duda, la incertidumbre, los celos. Todos los sentimientos son poderosos en este sentido. Quizás algunos sentimientos estén más presentes que otros por estar más cargados en la red, tales como el miedo en estos tiempos. Pero todos, absolutamente todos los sentimientos crean.

El sentimiento de Victoria y el de Gratitud son fundamentales para producir creaciones maravillosas, por ejemplo. Claro que la clave es poder sentirlos antes, en el momento mismo en el que estamos creando. Estamos acostumbrados a tener el sentimiento de gratitud después, es decir, una vez que lo que deseábamos se convierte en un hecho. No obstante, entrenarnos para sentirlo antes, será lo que permita que los resultados se produzcan.

En este campo de polaridades separadas es posible encontrar sentimientos opuestos: alegría-tristeza, felicidad-angustia, calma-intranquilidad, etc. Entre estos opuestos, la dualidad Amor-Odio también está presente. Ahora bien, si hay un amor cuyo contrario sea el odio, tenemos que estar seguros de que se trata de una diferencia que se da en la horizontalidad y no tiene nada que ver con el verdadero Amor.

El amor que encuentra su contracara en el odio es lo que entendemos como amor humano. Pero el verdadero Amor que es el Amor Divino proveniente de la Fuente, de nuestro Origen, tiene la mayor potencia creadora y es invencible. 

El Amor entendido desde la verticalidad tiene por extremo al miedo. El miedo, al ser un sentimiento que pertenece a este campo de polaridades separadas, tiene un tope, un límite. Hay una barrera de frecuencia que no puede traspasar sin dejar de existir. En cambio, el Amor que se alcanza por medio de la Conexión a nuestro origen, es capaz de romper la barrera de frecuencias de este campo, transformar hasta al mismísimo miedo e incluso, a nosotros mismos.

Vencer el miedo

Vencer el miedo implica enfrentarnos a la raíz de todos los miedos, esto es, el miedo a la muerte. Este miedo, aunque algunas personas crean no tenerlo, está más presente de lo que podemos llegar a pensar. A veces de una manera muy oculta de la que no somos conscientes.

Cada vez que nos llega la tarjeta y nos preocupamos por no tener el dinero, cada vez que tenemos miedo a enfermarnos o a que algo malo nos pase podríamos preguntarnos ¿qué es lo peor que me puede pasar? Lo peor sería morir. A eso es a lo que en verdad le tememos. 

El miedo a la muerte responde a una memoria original del ser cuando entró a este campo, a la octava atómica. Al ingresar aquí tuvo que apagar potencias y pasar por lo que denominamos «la primera muerte». Quizás alguien podría decir que no le teme a su muerte. Pero temerle a la muerte de un ser querido, responde a lo mismo.

No vamos a explayarnos en ello en este momento, pero si te interesa seguir profundizando puedes leer «Hablemos de Trascender».

Volviendo al tema del miedo en general, es evidente que en algunos casos, puede ser un «alertador» que nos diga «no vayas por allá».

El problema es cuando el miedo es constante y, por miedo a morir, muchas veces dejamos de vivir.  Por eso, la clave es aprender a transmutar ese miedo y transformarlo en Amor.

Control y Poder

Aunque suene similar, es algo totalmente diferente tomar el Poder y ejercer control. El verdadero Poder es aquel que se obtiene cuando actuamos en conexión. Esto siempre asegurará el mejor resultado posible, por más que éste sea incontrolable ¿Qué significa esto?

Cuando llevamos a cabo el proceso creativo estando plenamente conectados, actuamos empoderados. El resultado de estos procesos siempre será exitoso para el Ser (aunque no siempre para la personalidad). 

Cuando es la personalidad la que quiere dominar el proceso creativo, intenta controlar los resultados a su antojo. La personalidad no actúa desde el Poder sino desde el control. Lejos de ser el Amor el que guía este proceso, es el miedo el que está en el juego.

Los grandes mecanismos de control, tales como la mentira, hacerse el confundido, causar confusión, etc. operan desde el miedo. Es fácil obtener resultados desde el control. Pero el problema es que el control se gasta y el control desgasta. Gritar te hará gritar cada vez más fuerte. El control te hace aplicar cada vez más control y en un momento te cansarás. El control genera resultados inmediatos pero requiere un control permanente porque no los podemos sostener en el tiempo. El poder, aunque quizás no genere resultados inmediatos, sí generará resultados capaces de perdurar en el tiempo. 

Si quieres comenzar a actuar con Verdadero Poder comienza desde hoy a trabajar en tu propia transformación y, una vez que empieces naturalmente a irradiarla, verás resultados en el resto.

Déjanos tus comentarios y cuéntanos cuáles son los Sentimientos Poderosos que están siendo los protagonistas de tus creaciones!

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